Hora: 10:30 am.

No hay nada que genere más ilusión que estar delante de la persona que te pide por primera vez ayuda para realizar una misión.
Aunque la ilusión disminuyó cuando aquella señora en bata me explicaba el objetivo de mi tarea: Encontrar a su pequeño cachorro hembra de Yorkshire.
- ¿ Y cómo se llama la perrita? - pregunté.
- Planeta .- contestó.
Por lo menos el título de la misión me dará caché: Salvar Planeta.
En seguida me puse manos a la obra comenzando por toda la barriada y continué por las nuevas edificaciones al otro lado de la Avda. de Tráfico Pesado.
Cada vez me distanciaba más, hasta llegar a adentrarme en la marisma.
De repente, y mientras gritaba el nombre del dicho cachorro: ¡Planeeeetaaa!, localicé a pocos metros tres extraños seres vestidos completamente de blanco.
La emoción me embargaba cuando salí corriendo hacia ellos pensando en extraterrestres y en los titulares de prensa que iba a protagonizar. Aumenté la velocidad de mi carrera cuando advertí que se dispersaban cada uno por un lado sorprendidos por mi presencia.
Como era imposible atrapar a los tres, me centré en el más rellenito. A escasos metros me tiré sobre sus pies acabando así la persecución.
- ¿Pero que haces? - preguntó con la cara llena arena, tras el golpe en el suelo.
- ¿Sois humanos? ¿Porqué corríais?- le increpé, sorprendido.
- Claro que somos humanos. Trabajamos para el Greenpeace, estamos recogiendo muestras. ¿Correr? ¿Tú que harías si en esta zona radioactiva aparece un gran choco corriendo hacia ti y gritando: Planeeetaaa- dijo a gran velocidad y enfado.
Mientras le ayudaba a sacudirse el polvo de su mono de trabajo, escuché unos ladridos agudos a la alturas de mis pies.
- ¿Planeta?
Aunque la ilusión disminuyó cuando aquella señora en bata me explicaba el objetivo de mi tarea: Encontrar a su pequeño cachorro hembra de Yorkshire.
- ¿ Y cómo se llama la perrita? - pregunté.
- Planeta .- contestó.
Por lo menos el título de la misión me dará caché: Salvar Planeta.
En seguida me puse manos a la obra comenzando por toda la barriada y continué por las nuevas edificaciones al otro lado de la Avda. de Tráfico Pesado.
Cada vez me distanciaba más, hasta llegar a adentrarme en la marisma.
De repente, y mientras gritaba el nombre del dicho cachorro: ¡Planeeeetaaa!, localicé a pocos metros tres extraños seres vestidos completamente de blanco.
La emoción me embargaba cuando salí corriendo hacia ellos pensando en extraterrestres y en los titulares de prensa que iba a protagonizar. Aumenté la velocidad de mi carrera cuando advertí que se dispersaban cada uno por un lado sorprendidos por mi presencia.
Como era imposible atrapar a los tres, me centré en el más rellenito. A escasos metros me tiré sobre sus pies acabando así la persecución.
- ¿Pero que haces? - preguntó con la cara llena arena, tras el golpe en el suelo.
- ¿Sois humanos? ¿Porqué corríais?- le increpé, sorprendido.
- Claro que somos humanos. Trabajamos para el Greenpeace, estamos recogiendo muestras. ¿Correr? ¿Tú que harías si en esta zona radioactiva aparece un gran choco corriendo hacia ti y gritando: Planeeetaaa- dijo a gran velocidad y enfado.
Mientras le ayudaba a sacudirse el polvo de su mono de trabajo, escuché unos ladridos agudos a la alturas de mis pies.
- ¿Planeta?







3 comentarios:
Uffff... como en las pelis que veía cuando chico: hasta el último momento no revelas que la misión se cumplió. Salvar Planeta, y lo que es más difícil, encontrarlo, ha sido superemocionante. Lo malo va a ser que al Planeta le entren almorranas por haber giñao en los fosfoyesos. La señora va a tener que pedir una indemnización millonaria a los del Polo de los cojones, y perdón por la expresión. Desde luego con Superchoco, los onubenses nos sentimos más seguros, limpios y aseaos. Viva Superchoco.
Yo viví una temporada en la barriada Tartessos -un pueblecito en to el medio de Huelva- y no sé si llegaría a conocer a la dueña de Pleneta, pero te agradezco en su nombre y en el de todos que lo recuperaras a tiempo, antes de que se convirtiera en un yorki mutante, ¡qué espanto!
Saludos.
jajajjajaj lo que hubiera dado yo por ver las caras de los del Greenpeace. Seguro que al verte llegar pensaron que algún ejemplar había mutado por culpa de los fosfoyesos jajjajjaja
¡¡Viva Superchoco!!
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